Si llevas semanas mandando currículums y no te llama nadie, es normal que pienses que el mercado está fatal o que hay demasiada gente. A veces es así, pero la mayoría de las veces el problema está en cosas que se pueden arreglar en una tarde.
Te cuento lo que veo desde el otro lado, cuando me llegan cientos de candidaturas para un mismo puesto.
El reclutador no lee, escanea
Un currículum se mira unos pocos segundos antes de decidir si se lee con calma o no. En ese tiempo hay que ver tres cosas: qué haces, dónde lo has hecho y si encaja con lo que se busca. Si eso no está arriba y claro, da igual lo que pongas después.
Mandas el mismo currículum a todo
Es el error más común. Si te presentas a puestos distintos con el mismo documento, no vas a encajar del todo en ninguno. No hace falta rehacerlo entero cada vez: basta con ajustar el titular, el resumen y el orden de la experiencia para que lo primero que se lea sea lo que pide la oferta.
Las palabras de la oferta no aparecen en tu CV
Muchas empresas filtran con software antes de que una persona vea tu candidatura. Si la oferta habla de «gestión de proveedores» y tú pones «trato con distribuidores», puede que te quedes fuera sin que nadie lo haya decidido. Usa los mismos términos que usa la oferta, siempre que sean verdad.
Lo que puedes hacer hoy
- Pon arriba del todo un titular con el puesto al que aspiras, no «Currículum Vitae».
- Revisa que tus tres últimos trabajos digan qué conseguiste, no solo qué tareas hacías.
- Antes de inscribirte, relee la oferta y ajusta dos o tres líneas del CV.
- Si una candidatura te interesa mucho, busca a la persona de selección en LinkedIn y escríbele.
Si quieres que revisemos tu caso concreto, puedes reservar una sesión y lo vemos juntos con tu currículum delante.
